Llanto Saludable
Existe el llanto saludable en el cual lamentamos nuestro dolor para despegarnos de él. Este último, no está regido por la victimización, pero si por la necesidad sincera de sentir nuestro dolor sin restricciones.
Lamentar no es reclamar o quejarse, lo que apenas intensificaría el sufrimiento. Lamentar es expresar nuestras tristezas como una forma de aliviar la presión interna. Nos ayuda a desbloquear una emoción presa en nuestro interior.
Llorar es permitir la intensificación de una emoción. Su función es despertar compasión, comprensión y protección. Aquel que acostumbra reprimir el llanto pierde la oportunidad de crear intimidad con su propia emoción. Ser testigo de sí mismo genera confianza y auto-conocimiento. Una vez que expresamos nuestros sentimientos, descubrimos que no sólo somos capaces de soportarlos, sino también que podemos despegarnos de ellos cuando nos damos por satisfechos.
El llanto es como una válvula de escape para las descargas de hormonas que ayudan a restablecer nuestro equilibrio interior. El flujo lacrimal está relacionado a varias partes del sistema nervioso. La lágrima es una respuesta no sólo de la glándula, sino del cuerpo como un todo. La represión de las emociones es extremamente nociva para el organismo. Al tratar de contener el llanto, contraemos toda la musculatura, comprimimos los vasos sanguíneos, el estómago, el intestino, causándonos muchos males.
El cuerpo relajado piensa mejor. Al llorar, nos aproximamos a nuestro dolor y captamos mejor el mensaje que nos tiene que pasar.
Fuente: http://www.lgpt.net/friends/bel/spanish/Cuando%20llorar%20hace%20bien.pdf
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