Si bien avancé muchísimo en lo que a mi persona respecta. Me respeto más, me acepto, me pongo primero en las decisiones hay cosas que todavía no puedo entender.
Estas pocas ganas de vivir con la que me levanto, no aprendo a disfrutar, no aprendo a vivir día a día y eso me pone mal. Prefiero encerrarme en la computadora todo el día sentada en mi cama tomando mate que mover el trasero e irme por ahí.
Siempre pienso en el consumo y en gastar dinero y la verdad que intento no vivir así porque quiero ahorrar plata para irme. ¿Irme para qué? Supongo que quiero encontrar felicidad en algún lado del mundo pero si nos ponemos a pensar la felicidad es un estado de ánimo, no es algo que puedas buscar. Uno se levanta feliz o triste, bien o mal. No está en un cofre en algún país del mundo.
Entonces trato de motivarme con cosas pequeñas pero nunca termino haciendo nada por el simple hecho de -no tener ganas-
Me sentía bien cuando lo veía a Él pero decidió juntar sus cosas e irse y no puedo hacer nada contra eso. Quiero viajar, conocer gente, salir con amigos, hacer de mi vida algo pero supongo que estoy a mitad de camino y no llegué a eso que me va a producir felicidad constante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario