Él y Ella.

Él y Ella se conocieron por casualidad y pegaron química al instante. Se sentían seguros si estaban juntos, pensando que podrían lograr lo que quisieran y que nada los detendría, pensando que así toda la vida sería.
Estando separados invadían la mente del otro, mensajes y charlas largas protagonizaban la historia, chistes y carcajadas que hacían sentir tontos al resto. Sintieron que no estaría mal si se unían eternamente, y lo hicieron. 
Pero la línea entre la amistad y el amor es tan fina, uno la puede atravesar sin haberse dado cuenta, tal vez los dos sentían lo mismo, tal vez no. Ella sintió que algo cambió cuando lo vió esa noche, y cuando él la abrazó las mariposas en su estómago no la dejaban respirar, entonces supo que pasó el límite pero ¿Qué es lo que debía hacer ahora? ¿Debería decírselo? Tal vez callar sería la mejor opción ¿Cómo seguir normal sin que él se de cuenta?. Decidió hablar, porque no seguiría siendo la misma relación sincera de siempre si le ocultaba algo de tal magnitud, así qué le contó que no sentía lo mismo y él la contuvo.  La abrazó, pero rechazó su oferta, no porque él no la quisiera si no porque se conoce y no quiere lastimarla, sabe que no lo soportará. Sus días siguieron igual como siempre, preocupados uno por el otro, su lazo cada vez era más grueso y las situación menos incómoda. 
Aunque el tiempo todo lo desgasta, nada dura para siempre e incluso esta conexión eterna llegaba a sus días oscuros. Se sentían desconocidos, no se entendían y peleaban bastante seguido, los dos llegaron a un acuerdo: Terminar. Terminar bien. Terminaron con las llamadas tal vez pero no dejaron de sentir lo que sentían, sin embargo la relación no podía seguir de esa manera.
Pasaron los días y no cruzaban palabra, ella lo sintió hasta lo más fondo de su corazón, estando rodeada de tanta gente que la quería, faltaba él. Nadie era como él. Nadie tiene el mismo calor, ni perfume. Nadie la hizo sentir querida hasta que él llegó. Lloró durante todo el invierno para limpiar su ausencia, para borrar de su cabeza el mensaje de que él no volverá. Terminado el invierno, secó sus lágrimas y se prometió no volver a decir lo que siente hasta sentirse segura, intentó evitar todo chico que se le cruzaba porque en todos lo ve a él. ¿Me extrañará un poquito? se pregunta todas las noches. La gente quiere llenar su cabeza en su contra pero ella no los escucha, él no se fue porque quiso, fue porque los dos lo decidieron, no cierto?.
Él se sentía fatal dejando a su amiga, a la que llamó hermana tan dolida  sabiendo que estaría llorando, él no sabe el efecto que puede causar, pero ella tampoco. ¡Claro que la extrañaba! que pregunta más ridícula. 
El destino los confundió y los usó para su juego, los lastimó y los dejó solos para que aprendieran (¿Aprender qué?). Separó sus caminos, no tan lejos para que no se pierdan pero tampoco tan cerca para que no vuelvan a confundirse. 
Una historia que imagino en la vida pasa cada dos minutos, no? Algunos pueden encontrarle la vuelta, otro simplemente lo dejan en manos del destino. Otros llegan a la conclusión de que si no funcionó con él, no funcionará jamás, pero otras personas como Ella deciden que es mejor pensar que él también la quiso a su manera, que entrego todo el amor que debía entregarle, y le agradece a la vida haber tenido la oportunidad de estar un poco más cerca del amor. 


-Myself-




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